Oído En Tierra

Somos un proyecto de comunicaciones dirigido a visibilizar las luchas ambientales que enfrentan las comunidades sureñas. Estamos enfocados en traer luz sobre los desafíos que abarcan las vidas de estas personas a diario. Este proyecto parte del Comité Diálogo Ambiental. Nuestro nombre “Oído En Tierra” consiste en ser receptores de los mensajes que nos encomienda la Tierra y todos los que la habitamos.

Investigando a New Fortress Energy (video #1)

El Costo Humano de la Militarización

Por: Adriana Layz Ledée

“No se puede honrar la paz violentando las vidas, abusando del poder y explotando los recursos…”

Desde agosto de 2025, el reinicio de las prácticas militares en Puerto Rico ha generado ansiedad e inestabilidad para los residentes. Aunque para algunos el rugido de los aviones es una experiencia nueva y alarmante, es imprescindible recordar que la militarización de la isla es una historia que se ha repetido durante décadas de ocupación, como son los casos de Vieques, Salinas, Ceiba, Aguadilla y muchos otros pueblos de Puerto Rico. Recientemente, el Comite Dialogo Ambiental organizó un intercambio educativo de jóvenes en Vieques donde varios residentes compartieron acontecimientos históricos y sus experiencias con los impactos a la salud y el ambiente causados por los ejercicios militares en la isla municipio.

Desde el 1941, la Marina ocupó dos tercios de la isla municipio para prácticas militares, incluyendo el bombardeo continuo del territorio adquirido. Desplazando comunidades, este acaparamiento de terrenos también se dio en Salinas y varios otros municipios de nuestro archipiélago. Más de 20 años luego de su salida en el 2003, la mayor parte de las 14,573 cuerdas ocupadas permanecen contaminadas por residuos militares y municiones sin detonar.

La restricción de las áreas contaminadas no ha protegido a los viequenses de diversas enfermedades y condiciones de salud. Según un estudio del 2020 en Journal of Health Economics, Vieques registró tasas elevadas de anormalidades fetales durante los años de bombardeo, incluyendo anomalías congénitas, partos prematuros extremos, bajo peso al nacer y puntuación baja de APGAR (evaluación de apariencia, pulso, gesticulación, actividad y respiración). Esta desafortunada estadística se vincula a las estimadas 100,000 a 300,000 toneladas de artillería en Vieques, producto directo de las prácticas militares en la isla nena. El mismo estudio observó que, tras el cese de la actividad militar en Vieques, las anormalidades fetales se redujeron en un 77%.

El legado ambiental es igualmente preocupante. Además de provocar inestabilidad para los residentes, las  municiones detonadas constantes destrozaron arrecifes coralinos, dejando en su lugar cráteres que expusieron al suelo a erosión y sedimentación acelerada. Las municiones tenían distintos metales pesados como arsénico, plomo y mercurio, los cuales continúan filtrándose en el suelo, el agua y la cadena alimentaria. Por ello, expertos y residentes sospechan que estos químicos son el causante de la alta incidencia de cáncer en Vieques. El Registro Central de Cáncer de Puerto Rico ha documentado que Vieques posee la tasa de mortalidad por cáncer ajustada por edad más alta del país, con un promedio de 17 muertes por cáncer cada año. Aunque la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades no encontró una correlación directa entre los niveles de mercurio en el medioambiente y las prácticas de la marina, cabe cuestionar cómo es posible que la presencia de estos químicos y la alta incidencia de enfermedades subsecuentes no están vinculadas. 

En este momento tan crítico donde estamos viviendo la re-militarización de Puerto Rico por parte del Departamento de Guerra de Estados Unidos, tenemos que visibilizar no solo la historia de Vieques, sino también la lucha de Vieques. La desocupación por la Marina en el 2003 no fue obra de magia; fue después de décadas de esfuerzo por residentes y activistas que se logró su objetivo. Sea en Vieques, Arroyo, Ceiba o Salinas, no podemos ser espectadores mientras reclutan a nuestra juventud para la guerra y utilizan a nuestro hogar como herramienta de violencia.




(Jóvenes del Comité Diálogo Ambiental recibiendo una charla educativa en Esperanza, Vieques)